Bebidas

Karkadé, un refresco medicinal

El karkadé como se conoce comúnmente a la infusión de hibisco en oriente medio, es un refresco natural y extraordinario!

El hibisco (Hibiscus sabdariffa o Rosa de Jamaica) es originario de la India y Malasia, donde se cultiva desde los albores de nuestra historia conocida, después se fue extendiendo su cultivo hasta África y desde allí hacia los trópicos y subtrópicos de ambos hemisferios. En muchas áreas de América central ya es un cultivo totalmente naturalizado.

Dicen que así como la rosa, es la flor por excelencia de los países con climas templados, el hibisco lo es en las zonas con climas tropicales.

Hibisco: baja de peso, rejuvenece, contra hipertensión, etc.

Como planta medicinal, el hibisco, es conocido en nuestro país desde 1.216, año en que el botanista sevillano de la antigua Al-Andalus, Abul-Abbas-el-Nebate, la describió, resaltando su alto consumo entre los egipcios.

La infusión de hibisco, es decir, el karkadé está muy extendido entre los países musulmanes, especialmente en Egipto. Allí su consumo es tan popular, ya sea frío o caliente, que a los invitados siempre se les recibe con un karkadé, es la bebida de la amistad y la bienvenida.

El hibisco tiene unas propiedades inimaginables, aparte de que la infusión es muy refrescante y buena para la digestión, es un excelente regulador de la secreción biliar, siendo también astringente.

En la India, África y México, todas las partes de la planta son apreciadas por la medicina nativa. Las infusiones de las hojas o de los cálices se consideran como diuréticas y bajan la fiebre, disminuyendo la viscosidad de la sangre y estimulando la peristalsis (contracción) intestinal.

El extracto de hibisco, disminuye el índice de alcohol en la sangre, en Guatemala, por ejemplo, es el remedio preferido para los efectos secundarios de la embriaguez. En Sudán, se toma el cáliz en infusión para curar la tos. Las hojas calentadas se aplican a las grietas en los pies, en llagas y úlceras para acelerar la curación. Las semillas son diuréticas y el aceite obtenido de la semilla se utiliza curiosamente para curar dolores a los camellos.

Las hojas del hibisco son ricas en caroteno, ácido ascórbico y vitamina C. La variedad verde se utiliza como verdura y condimento en toda África.

Además, por si fuera poco, reduce la hipertensión pues contiene substancias relajantes que ayudan a bajar la presión en la sangre. Mejora la circulación y es muy digestivo, como apuntaba anteriormente. También es excelente para ayudar a bajar de peso y eliminar toxinas o residuos químicos del cuerpo. Descongestiona los intestinos, los limpia de parásitos y de microbios, y lo ayuda a mantenerse en buenas condiciones. Ayuda a bajar el colesterol nocivo y regula los triglicéridos. Es un estimulante, por lo que se considera en algunos lugares como planta afrodisíaca. Contiene altas dosis de ácido cítrico y ácido ascórbico, potentes antioxidantes que ayudan a proteger las células de las agresiones que se sufren diariamente a causa de los radicales libres, evitando el deterioro y envejecimiento precoz de células y tejidos. Por su alto contenido en vitamina C hace que sea un excelente remedio en casos de catarros, contagios, enfermedades pulmonares, etc. Es un potente antimicrobiano, protege al cuerpo de microbios y aumenta las defensas. Es anticancerígeno y antibacteriano.

Y ahora, ahora que ya sabéis lo extraordinario que puede ser este refresco, vamos a prepararlo!

Necesitaremos para 1 litro de agua, aproximadamente 2 cucharadas de hojas secas de hibisco más unas 5 ó 6 hojas secas de estevia, de esta forma evitaremos los azúcares, puesto que la estevia es un potente endulzante y añadiremos aún más propiedades (son incontables los beneficios de la estevia) a las ya descritas con el hibisco. Por otro lado, al no añadir azúcares, tampoco añadimos calorías.

Ponemos el litro de agua al fuego hasta que hierva, y en el momento que hierva, apagamos el fuego y después, añadimos el hibisco y la estevia. Tapamos inmediatamente y que vaya infusionándose lentamente hasta que se enfríe del todo.

Una vez se haya enfriado de forma natural, colamos, escurrimos y reservamos las hojas, ya que, al haber sido infusionadas, no directamente hervidas, nos servirán para al menos, otro uso más.

Pues ya tenemos nuestro karkadé, si queréis, lo dejáis en la nevera para que se enfríe bien o añadís directamente unos cubitos de hielo y unas rodajas de naranja y a disfrutar…

Es súper refrescante, de un color entre rojo y granate brillante, ligeramente ácido, por ello me gusta servirlo con rodajas de naranja y un chorrito de su zumo, en vez de limón. Y con el punto final de la estevia, ese inconfundible sabor dulce con aroma de regaliz…

Un increíble refresco medicinal con cero calorías para este verano!!!

Tanto las hojas de estevia secas como las de hibisco, las podéis conseguir en casi cualquier herbolario, y también en muchas tiendas de alimentación del barrio madrileño de Lavapiés, allí hay muchas tiendas y pequeños supermercados de productos de la India, oriente medio, Marruecos, etc. No os será difícil encontrarlo.

Como siempre, mucha suerte y animaos con este refresco natural!!!

Un abrazo,

V&V

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