Guisos de verduras/Legumbres

Cazuelita de guisantes, calabacín y champiñones

Vamos a aprovechar los últimos coletazos de la temporada del guisante, esta maravilla primaveral, esta legumbre fresca, tan versátil, nutritiva, saludable y ¡deliciosa!!

El guisante tiene muchísimas propiedades, como os comentaba ampliamente en la entrada de la ensaladilla.

Y cuando es fresco, recién salido de su vaina, el sabor es ¡alucinante!!

Así que preparemos una cazuelita de guisantes, acompañados de calabacín y champiñones, todo fresco y cocinado suavemente…

Ingredientes (para 4/6 personas)

  • Aprox. 500 gramos de guisantes frescos (ya pelados, sin sus vainas)
  • 5 piezas de tomate seco
  • 2 cebollas grandes
  • 1 calabacín
  • 5 champiñones enteros
  • 1 buen chorro de aceite de oliva vírgen
  • Sal marina integral al gusto
  • 1/2 cucharadita de panela o azúcar integral de caña

El primer paso será pelar y cortar nuestras 2 cebollas en “juliana”, procurad que sean cebollas grandes y si podéis utilizar una roja y otra blanca, mejor, le dará un matiz de sabor distinto y un toque de color.

Luego, nos hacemos con una sartén grande, un wok o paellera, vertemos un buen chorro de aceite de oliva vírgen y lo llevamos al fuego, que se vaya calentando unos segundos a fuego medio. E inmediatamente después, echamos nuestras cebollas cortadas. Removemos, preferiblemente con una cuchara de madera, añadimos un puntito de sal y 1/2 cucharadita de azúcar integral de caña, panela, azúcar de coco o incluso un toquecito de sirope de ágave o de arce… a vuestro gusto, pero procurad usar un endulzante lo más natural y menos refinado posible.

Dejamos que la cebolla se vaya pochando poco a poco, sin prisas. Cuando ya la tengamos medio doradita, cortamos el tomate seco en trocitos y lo agregamos al sofrito, removemos y que siga por unos minutos hasta que la cebolla esté bien hecha.

Ahora echamos todos los guisantes de una vez y mezclamos bien con nuestro sofrito de base, vamos a ir cocinando los guisantes a fuego medio, moviéndolos regularmente con una cuchara o directamente con el mango o asas de la sartén.

Pasados unos 15 minutos, cortamos el calabacín (con su piel) en trocitos y lo añadimos, le damos nuestro punto de sal y que siga haciéndose todo junto durante otros 15 ó 20 minutitos más.

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¡Ojo! No lo perdáis de vista, tenéis que estar pendientes siempre, no se os vaya a pegar.

Cuando los guisantes estén ligeramente arrugaditos, los trocitos de calabacín tiernos y de un tono más oscurito y todo haya reducido su volumen en la sartén, estará listo, así que apagamos ya el fuego.

El último paso será lavar bien nuestros champiñones y laminarlos, los añadimos, mezclamos todo en la sartén, probamos por si tuviésemos que corregir el punto de sal y dejamos que los champiñones se hagan ligeramente sólo con el calor residual. Que repose durante unos minutos y a comer!!

Ya veréis qué plato más sencillo, natural y rico, ¡pero de verdad! Para “chuparse los dedos” varias veces…¡jejeje!

Espero que lo disfrutéis mucho, por favor, aprovechad la temporada de guisantes frescos… que luego los echareis de menos…

Un abrazo, suerte y ¡adelante!

V&V

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